LOS GUARDIANES DE LA MEMORIA de Fernando Aínsa

Los guardianes de la memoria

Los guardianes de la memoria

Cinco ensayos más allá de la globalización propone una reflexión crítica sobre la segunda modernidad en la que estamos inmersos y los desafíos a los que hace frente: desarrollar una cultura democrática que recupere la dimensión utópica perdida; integrar movimientos sociales alternativos y de protesta a una dinámica solidaria; satisfacer la necesidad de otra política reclamada a todos los niveles. Todo ello enmarcado en un renacer de las ideas republicanas, al que se consagra un ensayo.

Los guardianes de la memoria incluye también una reflexión histórica sobre la frontera europea, de como ha variado a través de los siglos al vaivén de guerras y nacionalismos rampantes y su aparente sinsentido actual. Finalmente, en el ensayo “Los guardianes de la memoria. Novelar contra el olvido” se aborda un tema de actualidad: la memoria histórica y el papel del escritor para preservarla del olvido.

Fernando Aínsa, autor de numerosas publicaciones sobre cultura y literatura latinoamericana, de ensayos sobre la utopía que son obligada referencia en ese campo, ofrece en este libro lo más actualizado de su pensamiento.

Fragmentos de Los guardianes de la memoria

Desde hace una década larga estamos viviendo una segunda mundialización, cuyos componentes no son exclusivamente económico financieros, sino de civilización, cultura y ciudadanía. Los signos que la anuncian son plurales:

políticos (procesos de integración y regionalización, cuestionamiento de la frontera como límite); sociales (movimientos de resistencia y contestación a escala internacional) y culturales (hibridación, interculturalidad, emigración, exilio). La reacción ética que generan problemas como la tortura, los desaparecidos, el genocidio y las guerras étnicas y religiosas, la pobreza y el SIDA va integrando una vasta urdimbre de solidaridad que rebasa fronteras y se articula en organizaciones y movimientos de todo tipo. Sus primeros efectos visibles son el surgimiento de una “ciudadanía planetaria” que toma conciencia de problemas comunes —guerra, hambre, tráfico de drogas y personas, deterioro del medio ambiente— y el surgimiento de movimientos alternativos de oposición a la globalización oligopolizadora que nos agobia, federados gracias al intercambio de informaciones y conocimientos a través de comunicaciones cada vez más interdependientes, donde las redes sociales juegan un papel creciente.

En un mundo donde la sociedad civil recupera su capital social, la noción de la utopía clásica se vincula con el diálogo intercultural, la apertura plural a la alteridad, la creación de espacios de mediación y mestizaje y debe inscribirse en la mundialización de los espíritus que, con sus luchas y resistencias, plantea alternativas reales y posibles a la globalización económico financiera imperante, una inevitable “segunda modernización” que ya está en curso.

[…] En los ensayos de Los guardianes de la memoria se apuesta para que fuerzas que deberían ser indisociables —utopía y democracia— establezcan una constructiva interlocución, creando espacios de encuentro y resistencia a toda forma de dominación en la mejor tradición del racionalismo secular y crítico de raíz universalista. Lo hace convencido de que democratizando la utopía y utopizando la democracia se puede conquistar un espacio de libertad, donde la vida política y el cúmulo de frustraciones que conlleva —“las promesas no cumplidas del pasado” de que habla Paul Ricoeur— pueda conciliarse con el necesario “desencanto” con que Claudio Magris matiza la utopía. A partir de ese espacio se podría construir una ciudadanía más responsable y solidaria,
fundamentalmente federadora y proyectar con más eficacia las promesas del porvenir.

(De la “Introducción”)

Después de los años en que lo recomendable era propiciar el olvido, la memoria como derecho ha irrumpido en el pensamiento contemporáneo y alterado el panorama de la historia, la política, la justicia y la filosofía. Esta profunda significación de su importancia —especialmente la llamada “memoria histórica”— ha desconcertado a sus detractores empeñados en “pasar página” o asociarla con el resentimiento, la sed de venganza o el victimismo. El significado de la memoria como categoría ha cambiado de una manera radical a partir de la reflexión filosófica sobre “el ser y el tiempo” (Heidegger), de una serie de acontecimientos históricos que han estremecido buena parte del siglo XX —la Guerra Civil española, el Holocausto, las dictaduras del Cono Sur americano, el fin de la guerra fría— y la comprobación de que el mundo actual es el resultado de una herencia cuya complejidad obliga a leer críticamente el pasado, ya que lo peor que se puede hacer es intentar borrarlo o ignorarlo.

[…] La memoria está más presente que nunca, valga el juego palabras. Se debate en los parlamentos y se legisla, se polemiza en la prensa, se publican libros sobre el deber de memoria, se invoca el rechazo del olvido y el juicio moral que implica mantenerla viva, se la considera una forma de conocimiento […] un nuevo imperativo categórico que consiste en repensar la verdad, la política y la moral a partir de la conciencia de la barbarie. En este afán reivindicatorio, se llega a decir que la restauración de los derechos de la memoria es un vehículo de liberación, “una de las más notables tareas del pensamiento”.

Fernando Aínsa

(De “Los guardianes de la memoria. Novelar contra el olvido”)

Un pensamiento en “LOS GUARDIANES DE LA MEMORIA de Fernando Aínsa

  1. He leído con gusto “ Los guardianes de la memoria “ , muy despacio, porque hay que pensar y repensar los grandes conceptos que va desgranando Fernando Aínsa con precisión y maestria, sin dogmatismos, en puridad ,como si fuera un tratado de Ética. Por eso lo puede leer cualquiera, sea de izquierdas o de derechas, siempre que sea coherente.
    Es un libro que invita a la reflexión en relación con la política, los derechos fundamentales del Hombre, la libertad , la educación, la conciencia, la justicia social, la igualdad. Y desarrollar todo esto en este mundo globalizado , donde estos temas han sido tan manipulados y devaluados (muchas veces por los mismos que deberían velar por ellos) es lo que lleva al autor en algunos momentos a hablar de la utopía de la democracia.
    Por último, recomiendo este libro para aclarar muchas ideas y consultar dudas.

    Miguel Andreu
    14 /05 /2013

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