ANDAR, de Ramiro Gairín

portadaANDAREste es el poemario de un peatón. Las intenciones quedan claras desde el título, y también a través de las dos citas que abren y cierran el conjunto de poemas, que dejan traslucir la idea de que este Andar no se refiere solo al acto físico, sino que envuelve una invitación a transcurrir, a avanzar, a seguir, así como a estar en los lugares a los que se llega.

El caminante que es el poeta encuentra estos poemas paseando por su ciudad, pues es cada vez más consciente de que lo convirtió en poeta su necesidad de andar. La ciudad que le ofrece estos textos nunca se nombra porque es la misma ciudad para casi todos los peatones del mundo. No obstante, las referencias que puedan reconocer los que la comparten con el autor dan cuenta de que hay mucho de declaración de amor a su localidad, a la que alguien bautizó como la novia del viento.

Este conjunto de poemas reúne piezas que tratan de convertir en poema el caminar, el deambular, el demorar la llegada, el revelar al son de los pasos. Son poemas que esperan a un peatón en alguna esquina de la ciudad, o donde sea que se citen los poetas con los poemas. Y los recoge un peatón en una acepción amplia del término, pues hay textos escritos desde las ventanillas del autobús, en un taxi, en bicicleta, en los pasillos de un hospital…

Próxima publicación: “Andar”, de Ramiro Gairín

portadaANDAREn las próximas semanas, Sabara Editorial lanzará la siguiente novedad en su colección de Poesía:

• Andar, de Ramiro Gairín.

Este es el poemario de un peatón. Las intenciones quedan claras desde el título, y también a través de las dos citas que abren y cierran el conjunto de poemas, que dejan traslucir la idea de que este “Andar” no se refiere solo al acto físico, sino que envuelve una invitación a transcurrir, a avanzar, a seguir, así como a estar en los lugares a los que se llega.

El caminante que es el poeta encuentra estos poemas paseando por su ciudad, pues es cada vez más consciente de que lo convirtió en poeta su necesidad de andar. La ciudad que le ofrece estos textos nunca se nombra porque es la misma ciudad para casi todos los peatones del mundo. No obstante, las referencias que puedan reconocer los que la comparten con el autor dan cuenta de que hay mucho de declaración de amor a su localidad, a la que alguien bautizó como la novia del viento.

Este conjunto de poemas reúne piezas que tratan de convertir en poema el caminar, el deambular, el demorar la llegada, el revelar al son de los pasos. Son poemas que esperan a un peatón en alguna esquina de la ciudad, o donde sea que se citen los poetas con los poemas. Y los recoge un peatón en una acepción amplia del término, pues hay textos escritos desde las ventanillas del autobús, en un taxi, en bicicleta, en los pasillos de un hospital…